Testimonios

Me siento frente al ordenador para intentar relataros mi experiencia y mis sentimientos en el Blindfold Retreat en Betania. Me movéis  a ello todos los que participasteis, empezando por Vibhuti. Me movéis en el sentido de querer haceros receptores de mis palabras, de que toméis este escrito como mi aportación por haberme acompañado con vuestra presencia. También me mueve a ello yo mismo, puesto que quiero que mi experiencia no se quede sólo en mí, también quiero plasmarla, sacarla de dentro afuera como un ejercicio saludable y benéfico. Escribo diez días después de haber terminado el retiro, en parte porque quería asentar mis sentimientos y en parte porque soy muy perezoso y me cuesta ponerme.

Desde el principio y nada más llegar sentí temor frente al hecho de no poder ver durante cuatro días. Lo último que se gravó en mis retinas fue el corazón dibujado con pétalos de rosas rosa, tan puro, tan amoroso. Después mi ángel se hizo cargo de mí para convertirse en mis nuevos ojos. Pasaron las horas y los días y la nueva realidad se fue desgranando de una manera natural, todo era posible, no ocurría nada malo. ¡Claro que no! Entonces, ¿a qué mi temor? Supongo que al ansia producida por el futuro inmediato, por saber que quedaban todavía tres, dos, un día sin poder abrir los ojos. En definitiva, por no querer vivir el presente del aquí y ahora y por estar más instalado en el mañana.

Aquellos días mi mundo fue Vibhuti, las humanas que me acompañaban, yo en las meditaciones, la capilla, los paseos, los cantos de Nadi, mis momentos de soledad, mi ángel de la guarda, los despertares con Ció, Yoel con los juegos de palabras en el sofá, el encanto de Sohana. Llegué a darme cuenta del día a día y lo llegué a asimilar con normalidad. Llegué a integrar horarios y a acostumbrarme a las repeticiones: 13 + 3 escalones, el comedor, las voces, tacto de puertas, un perro, el gato arrimándose a mis piernas. Llegué a desear los paseos, la soledad con mi ángel, su silencio, saber que estaba allí, que me escuchaba cada vez que yo hablaba. Me sentí con él como estando yo sólo, cuando le hablaba a él era como cuando me hablo a mí mismo. En la meditación Chakra Breathing había que trabajar, hiperventilarme, estaba con todos, pero el esfuerzo era totalmente mío. Tenía por delante un trabajo de introspección y se imponía mi pereza natural, pero después, al salir de la sala llegué a sentirme realmente a gusto: bien rodeado, atendido y querido. ¡Me sentía tan bien!

Disfruté mucho dibujando con las manos y sin mirar. Al principio tenía mis dudas sobro cómo hacer, pero todo vino. Lo que tenía que ser fue y me vi pintando con mis manos, expresando lo que me transmitía la música, plasmando en el papel mi estado de ánimo, sin condicionamientos, sin barreras. Luego vino el baile. Lloré con el ‘Gracias a la vida’ de Mercedes Sosa. Me llegó muy adentro. Me encontraba tan abierto para la música que la llegaba a sentir mucho más de lo normal.

Suelo tener muchas torpezas a la hora de darme cuenta de mis adentros. Sin embargo, en Betania, empecé a sentir el silencio y la soledad del sillón reclinable, la frescura del aire al asomarme a la ventana en aquella mañana lluviosa, la seguridad que me daba mi ángel y el calor de mis humanas. Empecé a ver sin ver. Sentía imágenes interiores, construía mi realidad sin necesidad de ojos y con los demás sentidos. A través de la esencia de Aurasoma con el olfato, en el comedor con el gusto, en la sala con el oído y con el tacto en las manos de mi ángel y en los abrazos de mis humanas. Mis sensaciones, mis emociones y mis percepciones no eran las mismas, se despertaban nuevas. Sin embargo lo mejor y más grande estaba por llegar. El hecho de quedarme ciego unos días lo viví como un tránsito donde acumulaba una experiencia en sensaciones y emociones que se iba a revelar en la común-unión humana de la capilla después de haber recibido la iniciación de Reiki y de habernos quedado solos los humanos.

Al abrir los ojos en la capilla, descubrir de nuevo la luz y ver a mis compañeras sentí muchas cosas. Vi el brillo en los colores, en el blanco puro de vuestra ropa, en el círculo que formamos los humanos con nuestras manos. Sentí todo lo que se respiraba en aquella capilla sagrada. Todo lo aportado por nuestra presencia y vuestro trabajo entregado. Vi los regalos de mi ángel: el pequeño ángel (que llevo encima) y el dibujo-dedicatoria (que preside mi mesa) Después llegó el momento de recorrer el exterior, reconocer mi habitación, la sala, el comedor, la vista desde el balcón, visionar los dibujos. Me sentía un niño descubriendo de nuevo el mundo. Nunca había vivido algo así. Después vino el descubrimiento de los ángeles con la mirada. Caras conocidas y felices recuerdos del pasado, Nirjharo, Daruma, Nadi, Val. Sentí la curiosidad de saber quién era el mío. Quería reconocer con las manos, con los abrazos a mi ángel. Después me encontré con los que no conocía anteriormente, Vidroh , Vero. Allí lo encontré. No tuve dudas con aquellas manos que me habían acompañado en tantos momentos. Fue un acto de reconocimiento amoroso con el que definitivamente integré a mi ángel dentro de mí.

Ahora lo llevo dentro y me acompaña y me da calorcito. He aprendido a cuidarlo y quererlo. Gracias Vibhuti, gracias a tod@s.

Josep, 22 de octubre 2010

……….

Recordando el Blindfold Retreat

Durante siete días he tenido la oportunidad de vislumbrar el vínculo invisible que une al humano con su ángel y doy las gracias por haber sido testigo de la transformación que se ha producido en cada uno.

Mucha sencillez, transparencia, inocencia y vulnerabilidad.

He visto cómo los humanos se fueron entregando a su ritmo, confiados y relajados en la certeza de estar siempre cuidados y a salvo.

He percibido con emoción la delicadeza del gesto, la dulzura en la mirada, la Presencia silenciosa siempre dispuesta para Servir.

En esa atmósfera de INCONDICIONALIDAD sin límites escuché una oración silenciosa: “Por ti, lo que sea”.

En la desnudez de la entrega, el humano revela su grandeza.

Con toda mi Gratitud a Vibhuti por crear este espacio de Amor y Conciencia.

Atibha

…………

Me encuentro muy bien, sosegada, calmada, como más rellena. Si fuera una almohada ya no estaría semivacía,  fofa, sino con consistencia. Después de la removida mental y emocional del último día, todo ha vuelto a su sitio de manera natural. No he hecho ningún esfuerzo por entender y ordenar las cosas, ellas solitas se han ordenado. Lo único que sé es que hay calma, que ningún pensamiento anda por ahí incordiando.

En el curso viví muchas cosas a la vez: aceptación y no aceptación de mis necesidades, sensación de cercanía e inocencia en mi relación con los demás (especialmente con los otros “ciegos”), fascinación por los mil matices de una misma voz, por todo lo que ésta puede comunicar, por su capacidad para cautivar, atraer, entusiasmar, enternecer, repeler. Sé que todo esto que he descubierto lo iré utilizando a su debido tiempo, pero hay un par de cosas que ya las estoy viviendo: estoy más centrada en el presente -desde el momento en el que me agobié al taparme los ojos y descubrí que si me permitía pensar en el futuro (los cinco días que estaría sin ver) me iba a agobiar muchísimo más. Y otra cosa, que no es nueva del todo, pero que se ha afianzado más, y es que puedo estar sin hacer nada sin sentirme vacía.

Maje

…………………..

Diario de una humana

¿Dónde están las montañas cuando yo no las veo? Cierro los ojos y parte del mundo deja de existir y solo cuando los abro todo nace de nuevo para mi. Cierro los ojos, para poder ver con los ojos del alma.

Y se cierran. Oscuridad total. Mi mente empieza a correr y una sensación abrumadora me invade ante la infinidad de posibles sensaciones que voy imaginando como posibilidades a afrontar con la ceguera.

Estoy en el círculo entre ángeles y humanos. Me siento totalmente desnuda. ¿Cómo será hablar en público renunciando a entrar en contacto visual con los otros? Con el tiempo quizá pueda convertirse en algo liberador pero de momento me parece todo lo contrario.

Hay todo un juego en el mirar, con los ojos expresamos y también vemos lo que otros expresan pero luego interpretamos, para después adoptar una determinada posición.

(…) Hoy es mi tercer día, ayer no pude escribir. Es como si todo lo que me llegara del exterior viniera por un camino nuevo y  necesitara un tiempo para acostumbrarme a recibir el mundo desde ahí. El tacto, el oído, el olfato se han intensificado y se esfuerzan por dibujar cada cosa que me rodea,  ahora que mis ojos no ven. Siento que todo mi cuerpo está en alerta y aún así sigue predominando un estado de desconcierto y vulnerabilidad extrema.  Mi ángel me guía,  me acompaña, me regala aromas, me acerca lavandas, limoneros, me adelanta escalones y puertas, su delicadeza es como un bálsamo que viene a calmar mis temores que me invita a confiar con infinita paciencia.

Y el curso empieza a manifestarse…

Ayer en la Cúpula, de repente, fui consciente de una sensación de malestar que había empezado el día anterior y al preguntarme Vibhuti preferí ser sincera y sacar a la luz lo que estaba sintiendo. Mientras hablaba, me iba dando cuenta de que, en realidad, había venido al retiro con el deseo de que se diera de una determinada manera. No quería un curso para limpiar sino para encontrar, pero lo que parecía manifestarse era limpieza una vez más. Y ahí estaba yo, pillándome una vez más en la ilusa y soberbia pretensión de creer conocer la mejor manera en que tiene que presentarse aquello que necesito…

Ahora ya puedo empezar a abrirme. GENEROSIDAD Y APERTURA  me habían dado como consigna los ángeles. Y empiezo a reconocerme en la empresaria que no puede más con el peso de su carga. Y soy la niña que se siente inadecuada y también soy la que hirieron con palabras, la que se sintió despreciada  y no correspondida. SI SOY TODAS ELLAS.

(…)

Hoy es mi sexto día. Tengo tanto que escribir que no sé por dónde empezar. La experiencia de esta mañana en la Nave ha sido para mi tan sublime, una expresión tan rica de sabiduría, compasión y amor, que hubiera querido grabar cada palabra, cada tono, cada silencio, cada presencia. Y a la vez, solo ha sido la muestra visible de todo lo que ya se había manifestado a lo largo del retiro.

Ha sido como tocar el cielo con los pies completamente fundidos en la tierra. Un momento sagrado, una abundancia inimaginable. Mi experiencia ha sido importante para mi, pero solo ha sido una parte que se iba completando con la experiencia de cada humano y cada ángel.

Mi ángel ha cumplido su cometido. Todo lo que podía expresar de ella era una experiencia de amor incondicional total. Ha sido una muestra de amor sin grietas, me ha acompañado desde el principio e independientemente de cual fuera mi proceso no ha habido un atisbo de duda o juicio hacia mi. Me ha enseñado a amarme y a abrazarme totalmente. Ha sido como si una parte de mi saliera fuera para recordarme que me amaba, siempre. Su amor no ha sido un amor ciego sino totalmente despierto y atento. Ha sido testigo de todos mis frenos, procesos y bloqueos. Agradezco profundamente su claridad y transparencia a la hora de ver y espejarme, sin que por ello haya mermado un ápice su expresión de amor.

Todas y cada una de tus palabras las reconozco y agradezco tu percepción  y también tu honestidad y valentía para entregármelo sin condescendencia.

Este curso me ha dado la vuelta a todo y a la vez me ha tocado aquellas teclas que necesitaban ser tocadas. Llegué a él con un anhelo profundo de encontrar la verdad, de entender… y detrás de él, también con una idea de cómo iba a ser ese viaje, un viaje en solitario hacia la profundidad de mi ser, hacia lo divino…

Pero como tantas veces la vida me sorprende con mucho más de lo que yo personalmente hubiera podido diseñar. Su abundancia es infinita cuando puedo rendirme a dejarla actuar a través de mi y no por mi pero si para mi.

Mi viaje ha sido un viaje colectivo, poderme abrir a ello ha sido inmensamente liberador, cada uno me ha dado un regalo precioso y muy valioso.

Quiero agradecer a todos los humanos por los papeles que han jugado, algunos de ellos nada fáciles y especialmente a Lourdes porque su ser eligió compartir su experiencia con todos nosotros. Ella soy yo, mostrándome a mi misma, lo siento como un acto de entrega y amor total. Todo lo tuyo es mío, Lourdes, gracias.

Me siento infinitamente gozosa y desbordante de alegría al poder abrazarte, al poder abrazarme. Y tu ángel ha sido para mi un rayo brillante de sabiduría, humildad, compasión y amor. Escucharos a todos ha sido tan enriquecedor. El ángel de Asun me ha conmovido profundamente. Sus alas flotaban de manera que casi podía tocarlas con los dedos.

Gracias ángeles y humanos por tanta generosidad y gracias Vibhuti por acompañarnos, por haber elegido el camino de la verdad y el amor, renunciando muchas veces a que pueda ser comprendido. Para mi, lo sabes, tu claridad y valentía es un regalo, una inspiración, una demostración de que en el amor no cabe el miedo.

Busqué el cielo pero olvide que elegí ser humana y solo en la renuncia de hallarlo me encontré con que estaba aquí mismo. Tuve que cerrar los ojos para poder volver a ver, para apreciar la brillante belleza que encierra cada milagro que me rodea. Cerré los ojos y volví a nacer, consciente de mi divinidad pero con una inmensa gratitud y dicha de vivir mi experiencia humana.

Verónica

……………………

El ángel

Presencia silenciosa de amor y respeto. Camino que guía tus pasos sin ver. Confianza y entrega. Inocencia. Pureza. La abundancia divina en mis manos para quien humildemente la quiera recibir. Estoy aquí. Todo el tiempo estoy aquí, para ti. Te miro, te espero, te escucho, te abrazo. Tu corazón y el mío laten al unísono. Y te miro y sonrío. Me conmueve tu fragilidad, tu entrega. Y quisiera dártelo todo. Mi misión es materializar lo eterno para tu mayor bien. Es escuchar tus necesidades para realizar la alquimia que transforme lo invisible en algo concreto para ti aquí y ahora. Mi lenguaje es el silencio, lo sutil. Fragancia que envuelve y acompaña, en ese espacio donde la soledad se transforma en  plenitud. Mi mirada es amplia y completa la carencia de tus ojos.

Bodhi Nadi

…………….

El Blindfold Retreat  ha sido una puerta a una nueva forma de experimentar la vida. Un mundo sin formas, sin límites físicos, sin imágenes, donde lo mas importante es percibir y sentir. Un mundo, donde al no ver, no doy las cosas por supuestas, sino que exploro y experimento cada paso y movimiento. Y me maravillo al ver cómo el movimiento surge de manera espontánea, inocente…

Me doy cuenta de cómo la acción está limitada al movimiento y cómo normalmente en mi vida hago muchas cosas, pero no siento todo. El viento, la música, el sonido, el calor, el agua…todo se mueve, me acaricia, me traspasa. Sólo hay sensaciones.

Es como pasar del mundo de las formas separadas e individuales (mesa, árbol, yo, tu…) a un mundo sin forma, de sensaciones que te penetran, donde todo está en movimiento y se mezcla. Como una sinfonía donde participan muchos instrumentos, pero sólo se oye una música.

No hay conciencia de separación entre yo y la vida. Mi cuerpo no tiene límite, sólo está la experiencia. El tiempo no es importante, casi no existe, solo cuando la mente quiere algo.

La mente quiere poner su granito de arena en la experiencia, entendiendo que es lo que está sucediendo y se da cuenta que para realmente vivir se necesita dar más espacio al sentir y pensar menos.

Siento cómo mi corazón se abre y gozo, gozo de todo. Es como si estuviera más viva, en conexión con las cosas que me rodean.

Las posibilidades de la experiencia son infinitas, el potencial, de una riqueza absoluta y la profundidad de la experiencia depende de lo que cada uno lleve dentro y ponga en ella.

Es una bella y gozosa invitación a entrar en contacto con el mundo interno.

Gracias Vibhuti por tu coraje y amor incondicional a la Verdad, a todos los ángeles por su entrega, a mis compañeros humanos por ser auténticos en su experiencia y a todos los demás que lo hicieron posible.

Gracias desde el corazón,

Lourdes,


Una respuesta to “Testimonios”

  1. de los espacios sagrados se aprende y de los contenidos sublimes se vive. Mi cuerpo se aucento pero mi espiritu y mi alma estuvieron presentes, sonantes, crecientes.
    Estare nuevamente con ustedes, asi debe ser solamente cuando sea.
    con mi alma abierta un saludo desde Finlandia.

    Alberto Mera

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